jueves, 18 de marzo de 2010

Mi nombre es Diego Omar Ruggeri, "Arbol". Soy un poeta argentino, pero no debe entenderse esta palabra en el limitado y distorsionado sentido que se le da hoy en día.

Mi pasión no se agota en componer versos. Mi pasión se hace plena cuando doy vida con mi voz a los versos que compuse, cuando las cuerdas de mi guitarra sostienen y encauzan mis versos y mi voz.

En mi vida la poesía no es letras y tinta, es un pájaro que cobra vida en mi voz y vuela en busca de otros oídos. Late en mí el espíritu de los poetas cantores que no escondían sus versos entre las páginas de un libro, sino que los hacían vibrar en su voz.

UNAS PALABRAS A QUIEN ASPIRE A SER POETA

Si buscas la Poesía, no la vas a encontrar en las ideas de los filósofos, ni en la prosa de los escritores, ni en el tartamudeo de los impostores que hoy usurpan el lugar de los poetas; esos que esconden sus líneas, que ellos llaman versos, entre las páginas de un libro, porque temen que si alguien los pronuncia en voz alta, se descubrirá que no es poesía. Se ha dicho que no es posible para el poeta viajar de incógnito por el campo, por el bosque, por el valle, pues la Primavera reconoce al Rey en su propio reino, y canta para él. Es el silencio, en cambio, quien recibe a los falsos poetas cuando entran al bosque, sagrado templo de la Poesía; silencio, no porque el bosque calle, sino porque ellos no pueden oír su voz.

Tú que quieres ser poeta, cierra los ojos y oye las voces del mundo que te rodea. Que todo tu ser se entregue a la pasión de oír, de percibir cada sonido cercano o lejano, potente o débil, agradable o desagradable, de disfrutar de ese mundo tan rico y tan vivo que la vista no nos deja conocer. Las mil voces del mundo hablan y cantan sin descanso. Oye cada voz por separado, reconociéndola; y luego, todas las voces a un tiempo, pero sin dejar que se confundan; y al final, deja que todas las voces te hablen como si fueran una sola voz.

Pero en la ciudad, si estás en ella, el mundo no canta, grita. Es por eso que la era de las máquinas ha dado a luz pocos poetas. En la mitología guaraní el genio del Mal, queriendo imitar las criaturas más bellas nacidas del poder del creador Tupä, no logra hacer más que animales sucios, torpes y poco agraciados. Y así como ellos, los sonidos del mundo construido por el hombre parecen muertos remedos de las voces del Cielo y la Tierra. ¿O no es un alma, acaso, lo que falta al motor de una máquina para rugir con la belleza terrible con que ruge la tormenta?

Aún en medio del ruido de las máquinas podemos oír sonidos vivos y bellos: las voces y los pasos humanos, el viento y la lluvia, algún pájaro, la misma música creada por el hombre. Pero será mejor salir al campo, al bosque, a la montaña, a la orilla del río y del mar a oír las voces plenas y puras de la Tierra y del Cielo.

Cuando estés en el campo, en el bosque, entrega tus oídos a la fiesta sonora que celebran la noche y el día, y bebe las voces sin rostro que surgen de las copas de los árboles, del pasto alto que despierta escozor en tus pantorrillas. Desde la sombra en los árboles cientos de pájaros te obsequiarán sus voces. Trinos y gorjeos, silbidos y chirridos se responden unos a otros, se entretejen unos con otros y con las voces de los grillos y cigarras, ranas y abejorros.

Cuando el Cielo se nuble y una impalpable llovizna flote en el aire, ofrenda tus oídos al paisaje y te llenará el canto rústico y mezclado de los innumerables habitantes del pastizal, demasiado pequeños, demasiado escondidos para tus ojos. Siente el goteo sutil de la llovizna en el barro, en la hierba, en las hojas caídas; siente el susurro del viento entre las ramas de los árboles. Y si el Cielo te regala una tormenta, abandónate a su oleaje sonoro, y en la furia de su inmenso rugido olvida tu propia existencia, y sabrás lo que es la Poesía.

Más tarde, en el silencio y la calidez de tu hogar, toma del estante donde descansa aquel libro que tu corazón atesora, y presta al verso, y a la lengua original del poeta, la belleza de tu voz. Una voz nueva, enriquecida con la dulzura de los pájaros, con el brillo del río, con la fuerza del viento, con la ira de la tormenta, con todos los ecos secretos del latido misterioso de la Tierra, de la inmensa voz del Cielo. Habrás bebido la Poesía de la misma fuente que el poeta cuyos versos estás pronunciando, y en cada verso percibirás tonos variados y secretos, como los sabores sutiles que el paladar adiestrado descubre en los buenos vinos. La Poesía es más antigua que los libros y la escritura, que la filosofía y las ideas. Cada poeta aprendió, sí, de otros poetas que lo precedieron; pero lo que aprendió de ellos, es a interpretar con voz y lenguaje humanos el canto siempre joven del Cielo y de la Tierra. Si todos los libros fueran destruidos, si todo recuerdo de todo poema desapareciera, tarde o temprano la Poesía renacería. Pues la Poesía no es un artificio, no es un invento del hombre, sino una parte viva de él, como el latido del corazón, como el aliento, como la sangre. La Poesía no vive en el papel sino en la Voz.

Dos notas:

“Se ha dicho que no es posible para el poeta viajar de incógnito por el campo…” Quien lo ha dicho es el poeta alemán Joseph von Eichendorff, en su hermoso “Der Wandernder Dichter”: “Kein Dichter reist inkognito / Der lust’ge Frühling merkt es gleich / Wer König ist in seinem Reich”

“…y presta al verso, y a la lengua original del poeta, la belleza de tu voz”. Creemos indispensable aclarar una vez más que no hay más Petrarca que el que está en italiano, más Shakespeare que el que está en inglés, más Goethe que el que está en alemán. “Leí a Goethe en castellano” en un sinsentido, especialmente si nos referimos a su obra en verso.

2 comentarios:

  1. ¡Bravo! ¡La poesía es canción!

    Y felicitaciones por la página
    Patitas

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  2. Que magnifica experiencia es adentrarse un poco en tus pensamientos!
    Indudablemente tenes alma poeta... pero uno de esos poetas que sabe lo que realmente significa "poesia". Siempre digo que es un placer leer tu trabajo, y "Unas palabras a quien aspire a ser poeta" es (sin estar escrito como uno) un poema fantastico... solo hay que saber verlo ahi, medio escondido entre las lineas de tu escrito.
    Miriam Brandan.

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