martes, 21 de septiembre de 2010

LA POESIA NO VIVE EN EL PAPEL SINO EN LA VOZ (algunas muestras de mi obra)

Soneto XVII
De la tormenta

El relámpago estalla, estalla el Cielo
Y llora sin descanso y sin tristeza
Brindándonos su furia y su belleza
Con la alegría de un pájaro en vuelo

¿La del viento y la lluvia, es danza o duelo
Que con su vaporoso amor nos besa
Humedeciendo el aire y la maleza
Tu piel, mi piel, la tierra, el pasto, el suelo?

Pero el peatón avaro en su recelo
Teme se moje la frágil corteza
Bajo la cual oculta su miseria

Teme beber el palpitante anhelo
Del agua viva… se esconde, bosteza
Bajo el paraguas su triste materia.



Romance del Sangrante Caballero

En una noche de invierno
A la hora de las campanas
Sucedió esta triste historia
Que los juglares cantaban:
Que cuenta de un caballero
Y dos bellísimas damas.
De ellas dos, la que era rubia,
Le hizo saber que lo amaba
Pero él soñaba con otra
Negra cabellera larga
Y con un puñal hundido
Por la mujer despechada
Y sangrando por la herida
En su flanco, fue a buscarla
Y a sus ojos negros dijo
Su corazón, en palabras:
Que por ella enfrentaría
Al Demonio, con su espada;
Y en un trance repetía
Que la amaba, que la amaba;
Ella fue un cálido nido,
Fuego, sangre, hogar y brasas;
Ella fue un río de olvido
Cálidas aguas de plata
Y mientras él la bebía
Y mientras él la besaba
De la palpitante herida
Doliente sangre manaba
Su corazón en su pecho
Sintió que se desangraba
Y que al morir, no sabía
Cuál de ellas dos lo mataba.




Soneto III
Del Amor

Contaban los antiguos cuentos chinos
De espíritus de zorros y de flores
De ilusorios y mágicos amores
De extraños y de trágicos destinos

¡Qué largos y tortuosos los caminos
Del Amor, sus engaños y dolores,
Qué confusas las sombras y colores
Como en esos antiguos cuentos chinos!

Heridos por la sombra de la Muerte
Erramos como tristes peregrinos
En busca de una unión que nos despierte

Mas verdad y espejismo son vecinos
Y el Amor es un zorro que nos miente
Como en esos antiguos cuentos chinos.


Soneto VI
De la fugacidad de la vida

Cuando abrimos los ojos nos parece
Que gozaremos de este bello mundo
Mientras el Cielo brille azul profundo
Pero se van los años y uno crece

Y en mitad de la vida lo estremece
Cómo se fuga el tiempo vagabundo:
Y una noche se acuesta moribundo
Cierra los ojos y el mundo oscurece.

Como sueño se ha ido nuestra vida
Una breve canción, un breve cuento
De amor y de dolor; la despedida

Despertará un efímero lamento
En quienes pronto seguirán la huida:
Somos humo soplado por el viento.



Que abra la Tierra su oscura boca

Cuando yo muera, quiero
Que abra la tierra su oscura boca
Para tragarme, y quiero
Que llore el cielo su fértil lluvia
Toda la noche para mojarme
Y quiero
Que en esa tierra que me devora
Con sus mil bocas, una semilla
Que haya mil años soñado, despierte
Y quiero
Que nazca un árbol sobre mis restos
Que día a día son devorados
Y transformados en nueva vida
Y quiero
Que sus raíces sean espadas
Clavadas en esa carne que ya no es mía
Bebiendo mi sangre muerta, mi sangre viva
Y quiero
Que lluevan hojas, flores y frutos
Abejas, pájaros, mariposas
Nieves y llamas de todas sus ramas
Y quiero
Hasta mi muerte siguiente
Ser la sangre, la savia de ese árbol
El secreto alarido del follaje.


Olor a vida

Quiero toda la vida
Este olor en mi piel

Olor de olas y alas del mar
De especias y espumas del bosque
Olor a bosque indomado y a viento salado
A viento sin riendas y a bosque sin cercas
A árbol con nidos en todas sus ramas
A pasto que nunca ha sido cortado
A cielo que nunca ha sido enmarcado
Olor a lluvia iracunda, generosa
Olor a tierra preñada de lluvia
A suelo crujiente de vida y de muerte
Olor a cielo salvaje, celebrado
Por la danza de bandadas infinitas
Olor a tierra y a agua y a cielo
Y a secreto fuego
Olor a bosque
Olor a vida

Quiero entrar a la ciudad
Con este olor como un grito en mi piel.


Canción de la Ondina



Si vas por aquel camino
Detrás del viejo molino
Hasta la senda cortada
Y por la ardua maleza
Donde la Noche regresa
Arribas a la ensenada

Y te sientas a la orilla
De la laguna que brilla
Bajo la luz del ocaso
Contemplas cómo anochece
Y el nocturno azul que crece
Te cobija en frío abrazo

Oirás una voz que asciende
En un canto que se enciende
Ultima luz vespertina
Que te llama, que te llama
¿Es una voz o una llama
El susurro que embalsama
O es el canto de la Ondina?

“¿Qué buscas en firme tierra
Donde la Fortuna yerra
Y la dicha es inconstante?
Al fin de tantos dolores
Desencantos, desamores
Será la Muerte tu amante.



“En el paisaje profundo

De la laguna hay un mundo
De perfumados jardines
Y palaciegos hogares
Juegos, licores, manjares
Bailarinas y violines


“Yo soy la reina del lago
Donde por arte de un mago
Nadie muere ni envejece
Y en nuestra eterna pradera
El invierno es primavera
Y el dolor desaparece


“Ven a mis cálidos brazos
Sólo debes dar tres pasos
Hacia aquí, hacia aquí
Deja ese mundo y su llanto
Sigue mi mágico canto
Ven a mí, ven a mí.


“Ven y goza las delicias
De mis amantes caricias
Bebe la miel del olvido
De mis labios, de mi seno
Amame, bébeme, pleno
De mi amoroso latido”

No la oigas, no la sigas
¿Ves los huesos, ves las migas
De los hombres devorados?
En la tardía neblina
Se entregaron a la Ondina
Tantos, tantos desdichados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario