Oración por el regreso de los pájaros (poesía, 2006)

Y dejaré de creer en tu muerte


Hace sólo un día y una noche
Que te busco y no te encuentro
Que te hablo y no me oyes
Que te escucho y no me hablas

Dicen que cuando un hombre muere
Nada queda de él más que recuerdos
Yo abracé tu cuerpo muerto
Yo besé tu rostro muerto
Y te sentí.

Tu corazón se escondía
Como si temiera la luz
Quiera la luz ahogarlo ahora...
Antes de que otro vientre te conciba
Nuestro amor volará hacia donde estés
Cuatro pájaros blancos
Te curarán

Si es verdad que de ti no queda nada
Entonces lo que eras vive en mi
Estás en el cielo y en el agua
Estás en el fuego y en la tierra
Estás
Estás
Y cuando pronuncie estos versos, me oirás

Que los muertos entierren a sus muertos
Yo no te enterraré
Yo te brindaré en la uva
Te presentiré en el calor del sol
Te celebraré en los pájaros que amabas
Y dejaré de creer en tu muerte:

Hablarás con la voz del silencio
Y yo comprenderé.

(En memoria de Andrés Dionicio Ruggeri, 1933-2001)


OLOR A VIDA

Quiero toda la vida
Este olor en mi piel

Olor de olas y alas del mar
De especias y espumas del bosque
Olor a bosque indomado y a viento salado
A viento sin riendas y a bosque sin cercas
A árbol con nidos en todas sus ramas
A pasto que nunca ha sido cortado
A cielo que nunca ha sido enmarcado
Olor a lluvia iracunda, generosa
Olor a tierra preñada de lluvia
A suelo crujiente de vida y de muerte
Olor a cielo salvaje, celebrado
Por la danza de bandadas infinitas
Olor a tierra y a agua y a cielo
Y a secreto fuego
Olor a bosque
Olor a vida

Quiero entrar a la ciudad
Con este olor como un grito en mi piel.

Isla Martín García, 26 de marzo de 2005




CANCION PARA UN ARBOL CONDENADO A MUERTE


Hoy puede ser el último día
Que vea tus hojas temblando en la brisa
Bailando en el beso del aire
Brillando en el soplo del día
Como si nunca fueras a morir

Hoy puede ser el último día
Que tu copa me cobije, me proteja
Que derrame en mi piel su lluvia sombría
Y que tus pájaros te agradezcan con su canto
Como si nunca fueras a morir

Hoy puede ser el último día
Que hundas tus raíces en la Tierra
Buscando el hondo vientre de tu Madre
Bebiendo los latidos de su sangre
Como si nunca fueras a morir

Hoy puede ser ese último día
Porque los hombres te han juzgado y condenado
Sí, los que mataron a tu hermano
Los miserables
Te talarán

Cuando mañana tu tronco derribado
Sangre en la tierra su verde sangre
Pasarán los miserables a tu lado
Y no sabrán que antes que ellos te mataran
Vivías
Como si nunca fueras a morir

Sólo yo rogaré por tu alma al Gran Espíritu
Y sólo en mi pecho el temblor de tus hojas
El trinar de tus pájaros
Y tu insondable belleza
Serán lluvia, llanto y sangre

Y nuestra madre nos hará una promesa:
Venganza sobre esos miserables.



QUE VUELVAN LOS GUERREROS

Que vuelvan los guerreros
Los que gritan cuando atacan
Los que miran a los ojos
Cuando mueren, cuando matan

Que vuelvan los guerreros
A morir como héroes
O a hacer héroes matando

Que vuelvan los guerreros
Sin más coraza que la piel desnuda
Sin más medalla que su cruda sangre

Que vuelvan los guerreros
Los que matan como Aquiles
Los que mueren como Héctor

Que vuelvan los guerreros
Sí, los héroes, los valientes
Y que al verlos volver, tiemblen
Los cobardes y sus máquinas

Que vuelvan los guerreros
Sí, los héroes, los valientes.



QUE ABRA LA TIERRA SU OSCURA BOCA


Cuando yo muera, quiero
Que abra la tierra su oscura boca
Para tragarme, y quiero
Que llore el cielo su fértil lluvia
Toda la noche para mojarme
Y quiero
Que en esa tierra que me devora
Con sus mil bocas, una semilla
Que haya mil años soñado, despierte
Y quiero
Que nazca un árbol sobre mis restos
Que día a día son devorados
Y transformados en nueva vida
Y quiero
Que sus raíces sean espadas
Clavadas en esa carne que ya no es mía
Bebiendo mi sangre muerta, mi sangre viva
Y quiero
Que lluevan hojas, flores y frutos
Abejas, pájaros, mariposas
Nieves y llamas de todas sus ramas
Y quiero
Hasta mi muerte siguiente
Ser la sangre, la savia de ese árbol
El secreto alarido del follaje.