LA MADRE TIERRA BOSTEZA
La Madre Tierra bosteza
Al arrullo del viento en el ausente follaje
Brizna a brizna abandona su verde ropaje
Y como una reina pobre se viste de hojas secas
La Madre Tierra bosteza
Y al soplo del otoño se estremece
Y al susurro del viento se adormece
La Madre Tierra bosteza
Se acerca el largo sueño que los hombres
Llamamos el invierno
Bajo la manta que el otoño le ha tejido
Cierra sus ojos
La Madre Tierra
Y bandadas de hojas secas
Caen planeando sobre ella
Como pájaros viejos que desean
Morir en un regazo que los ame
La Madre Tierra bosteza
Se estremece, se adormece
Pero su vientre late y late
Su corazón sueña y sueña
Y durmiendo y soñando alimenta
A sus hijos que se nutren sin saberlo
Que crecen sin buscarlo
Que agradecen
Sin decirlo
Y en el calor de su seno
Los abriga y los abraza
Cuando buscan su regazo
Porque temen al invierno
¿Quién sabe si la Madre Tierra es vieja?
¿Quién sabe si la Madre Tierra es joven?
Hoy parece una abuela dormitando
Pero mañana
Sacudirá su cabellera entremezclada de hojas
Y como una reina virgen se vestirá de flores
Hombres
Haced callar a vuestras máquinas
La Madre Tierra está soñando
Los rostros de sus hijos
LA MADRE TIERRA DESPIERTA
La Madre Tierra despierta
Al suspiro de la brisa en el creciente follaje
Brizna a brizna recobra su verde ropaje
Y como una reina virgen se viste de flores
Queda atrás el largo sueño
Que los hombres llamamos el invierno
Bajo la manta de flores y colores
Que los besos de la brisa van tejiendo
Abre sus ojos
La Madre Tierra
La Madre Tierra despierta
Y al sentir en su piel se estremece
Las cosquillas del pasto que crece
Y en su carne las leñosas
Raíces de sus hijos
Sorben su densa
Sangre de madre
Y vuelven los pájaros de su largo exilio
Y tejen su danza con secretos hilos
Y dejan caer sus guirnaldas de trinos
La Madre Tierra despierta
Y sueña con ojos abiertos
El breve sueño que llamamos primavera
La Madre Tierra
Recuerda...
Cuando la Madre Tierra era joven
El Cielo y la Tierra se amaron
Y desde entonces
Día tras día
Hora tras hora
Hijo tras hijo va naciendo de tu vientre
La semilla del Cielo es para siempre
Madre Tierra
En el dulce escozor de tu regazo
Es tan fácil saber
Lo que niegan los hombres
Que en cada hoja de árbol
En cada brizna de aire
Y en cada gota de tierra
Hay un mundo que late y que danza
La danza ritual, la danza ancestral
La danza nupcial del Cielo y la Tierra
La danza de amor del Sol y la Luna
El beso del fuego y del aire
En el oscuro interior de cada cosa
Se aman un hombre y una mujer
Madre Tierra
En el cálido amor de tu brisa
Es tan fácil, tan fácil saber
Lo que niegan los hombres
SONETO III
DEL AMOR
Contaban los antiguos cuentos chinos
De espíritus de zorros y de flores
De ilusorios y mágicos amores
De extraños y de trágicos destinos
¡Qué largos y tortuosos los caminos
Del Amor, sus engaños y dolores,
Qué confusas las sombras y colores
Como en esos antiguos cuentos chinos!
Heridos por la sombra de la Muerte
Erramos como tristes peregrinos
En busca de una unión que nos despierte
Mas verdad y espejismo son vecinos
Y el Amor es un zorro que nos miente
Como en esos antiguos cuentos chinos.
SONETO VI
DE LA FUGACIDAD DE LA VIDA
Cuando abrimos los ojos nos parece
Que gozaremos de este bello mundo
Mientras el Cielo brille azul profundo
Pero se van los años y uno crece
Y en mitad de la vida lo estremece
Cómo se fuga el tiempo vagabundo:
Y una noche se acuesta moribundo
Cierra los ojos y el mundo oscurece.
Como sueño se ha ido nuestra vida
Una breve canción, un breve cuento
De amor y de dolor; la despedida
Despertará un efímero lamento
En quienes pronto seguirán la huida:
Somos humo soplado por el viento.
Hoc Placet
SONETO XVI
DOLOR DE MEDIANOCHE
No se rinde el dolor que me atraviesa
A cada paso en la nocturna calle
Me hiere dondequiera que me halle
Un femenino espectro que me besa
¿Por qué no cae roja sangre espesa
Por este pecho herido como un valle?
¿Qué puedo hacer para que el llanto calle
Que sin pausa derrama mi tristeza?
Quizá allá lejos donde sopla el viento
Entre árboles y Cielo, no me hiera
La soledad sutil que aquí gotea
¿No hay en esta ciudad un oscuro asiento
Una plaza desierta, una escalera
Donde llorar sin que nadie me vea?
CANCION DE LA ONDINA
Si vas por aquel camino
Detrás del viejo molino
Hasta la senda cortada
Y por la ardua maleza
Donde la Noche regresa
Arribas a la ensenada
Y te sientas a la orilla
De la laguna que brilla
Bajo la luz del ocaso
Contemplas cómo anochece
Y el nocturno azul que crece
Te cobija en frío abrazo
Oirás una voz que asciende
En un canto que se enciende
Ultima luz vespertina
Que te llama, que te llama
¿Es una voz o una llama
El susurro que embalsama
O es el canto de la Ondina?
“¿Qué buscas en firme tierra
Donde la Fortuna yerra
Y la dicha es inconstante?
Al fin de tantos dolores
Desencantos, desamores
Será la Muerte tu amante.
“En el paisaje profundo
De la laguna hay un mundo
De perfumados jardines
Y palaciegos hogares
Juegos, licores, manjares
Bailarinas y violines
“Yo soy la reina del lago
Donde por arte de un mago
Nadie muere ni envejece
Y en nuestra eterna pradera
El invierno es primavera
Y el dolor desaparece
“Ven a mis cálidos brazos
Sólo debes dar tres pasos
Hacia aquí, hacia aquí
Deja ese mundo y su llanto
Sigue mi mágico canto
Ven a mí, ven a mí.
“Ven y goza las delicias
De mis amantes caricias
Bebe la miel del olvido
De mis labios, de mi seno
Amame, bébeme, pleno
De mi amoroso latido”
No la oigas, no la sigas
¿Ves los huesos, ves las migas
De los hombres devorados?
En la tardía neblina
Se entregaron a la Ondina
Tantos, tantos desdichados.
ROMANCE DEL SANGRANTE CABALLERO
En una noche de invierno
Sucedió esta triste historia
Que los juglares cantaban:Que cuenta de un caballero
Y dos bellísimas damas.
De ellas dos, la que era rubia,
Le hizo saber que lo amaba
Pero él soñaba con otra
Negra cabellera largaY con un puñal hundido
Por la mujer despechadaY sangrando por la herida
En su flanco, fue a buscarlaY a sus ojos negros dijo
Su corazón, en palabras:
Que por ella enfrentaría
Al Demonio, con su espada;
Y en un trance repetía
Que la amaba, que la amaba;
Que la amaba, que la amaba;
Ella fue un cálido nido,
Fuego, sangre, hogar y brasas;Ella fue un río de olvido
Cálidas aguas de plata
Y mientras él la bebía
Y mientras él la besaba
De la palpitante herida
Doliente sangre manaba
Su corazón en su pecho
Sintió que se desangraba
Y que al morir, no sabía
Cuál de ellas dos lo mataba.

